
Trabajadoras(es) se reúnen en frente de la fábrica Jerzees Nuevo Día en Honduras para instar a Fruit of the Loom a detener el cierre de sus fábricas sindicalizadas (CGT).

Veintisiete organizaciones laborales y de la sociedad civil, incluida la RSM, enviaron una carta conjunta a la marca estadounidense de ropa Fruit of the Loom, instando a la empresa a revertir su decisión de cerrar dos fábricas sindicalizadas en Honduras.
La marca de ropa anunció recientemente que cerrará dos fábricas en Honduras, Jerzees Nuevo Día y Confecciones Dos Caminos. Las dos fábricas han sido un modelo de seguir en el respeto de los derechos de las trabajadoras(es) en toda la industria de ropa en Honduras. En el caso de que proceda, el cierre de las fábricas tendría un impacto devastador en más de 3,000 empleadas(os) y sus familias, y revertiría los logros históricos ganados para los derechos de las trabajadoras(es) de la confección durante la última década en todo Honduras.
En 2008, Fruit of the Loom, que en ese momento fue el empleador más grande del sector privado en Honduras, cerró una fábrica recientemente sindicalizada en respuesta a sus trabajadoras(es) que buscaban mejorar sus condiciones laborales. En este momento era su única fábrica sindicalizada en Honduras.
Una investigación llevada a cabo por la organización independiente de monitoreo, el Consorcio por los Derechos del Trabajador (WRC), encontró pruebas abrumadoras de que Fruit of the Loom cerró la fábrica en represalia contra las trabajadoras(es) que ejercían su derecho a la libertad sindical y formaron al formar un sindicato. Como resultado de una campaña organizada por estudiantes y organizaciones de derechos laborales, casi 100 universidades de EE. UU., Canadá y el Reino Unido que habían otorgado una licencia a Fruit of the Loom para producir ropa universitaria con sus nombres y logotipos, bajo su etiqueta Russell Athletic, anunciaron que estaban cortando contratos con la empresa por las violaciones a los derechos de sus trabajadoras(es).
En noviembre de 2009, Fruit of the Loom tomó la decisión histórica de poner fin a esta represión laboral abriendo una nueva fábrica en la misma ciudad donde estaba ubicada la fábrica cerrada y contratando a trabajadoras(es) de la misma. Esta nueva instalación recibió el nombre de Jerzees Nuevo Día en reconocimiento a la reversión de sus prácticas antisindicales en la fábrica cerrada.
En un acuerdo histórico con las trabajadoras(es) y su sindicato, Fruit of the Loom no solo acordó abrir la nueva fábrica y ofrecer empleo a los miembros del sindicato que había despedido, sino que también se comprometió a respetar los derechos de las trabajadoras(es) a sindicalizarse en todas las instalaciones que poseía en Honduras. La fábrica inició operaciones en 2010.
Durante los siguientes catorce años, las trabajadoras(es) establecieron con éxito sindicatos en casi todas las demás fábricas de la empresa en Honduras, incluida la planta de Confecciones Dos Caminos, donde negociaron contratos colectivos para mejorar las condiciones de trabajo.
Este compromiso histórico de respetar la libertad sindical y cumplir con las normas de derechos laborales sentó un precedente para otras fábricas de propiedad norteamericana en Honduras. Las trabajadoras(es) lograron establecer sindicatos independientes y mejorar las condiciones laborales en docenas de fábricas de ropa, incluidas las plantas propiedad de grandes marcas como Hanes y Gildan Activewear. Hasta la reciente ola de cierres de fábricas, Honduras tenía posiblemente la mayor densidad sindical de cualquier sector manufacturero de exportación de ropa en el mundo.
Un informe de 2022 del Dr. Mark Anner del Centro para los Derechos Globales de los Trabajadores de la Universidad Estatal de Pensilvania documentó los beneficios económicos que las trabajadoras(es) hondureñas de la maquila han obtenido a través de sus sindicatos, incluidos nuevos subsidios para el transporte y la alimentación, ahorros personales y protecciones contra el acoso sexual y el abuso verbal. El informe mostró que estas mejoras en sus salarios y condiciones de trabajo significan que las trabajadoras(es) tienen menos probabilidades de migrar de Honduras a los EEUU.
En un patrón visto anteriormente en las industrias de la confección de otros países, después de que sus trabajadoras(es) hondureñas comenzaron a obtener derechos básicos y mejorar sus condiciones de trabajo, Fruit of the Loom y otros propietarios norteamericanos comenzaron a cerrar las plantas que operaban en el país. De las seis fábricas de ropa que operaba Fruit of the Loom en Honduras en 2010, ya ha cerrado o anunciado el cierre inminente de cinco. Su única fábrica de ropa en Honduras que no está programada para cerrar, es la que no está sindicalizada, aunque sigue operando su centro de distribución que está sindicalizado.
Según Mark Anner, actual decano de la Facultad de Administración y Relaciones Laborales de la Universidad de Rutgers, Fruit of the Loom recibió elogios universales de organizaciones laborales y de derechos humanos por su compromiso con el respeto del derecho de sus trabajadoras(es) a sindicalizarse y a negociar colectivamente mejoras salariales y de condiciones laborales. "Si la empresa quiere seguir siendo reconocida como una empresa ética, debe revertir su decisión de cerrar sus fábricas sindicalizadas en Honduras", afirma Anner.
La decisión de Fruit of the Loom de cerrar estas instalaciones sindicalizadas representa un retroceso significativo en su compromiso anterior de respetar los derechos de las trabajadoras(es), especialmente dada la importancia de sus fábricas sindicalizadas hondureñas para las perspectivas de mejores vidas y mayor dignidad para las trabajadoras(es) de la confección, no sólo en Honduras, sino en todo el mundo,
Par más información:
- Carta dirigida a Fruit of the Loom por parte de organizaciones laborales y de la sociedad civil (en inglés) (traducción no oficial en español)
- Fruit of the Loom transformó los derechos laborales en Honduras. Ahora se le acusa de acciones antisindicales. (en inglés) (Sourcing Journal/MSN)